viernes

La bici es tendencia (publicidad de Armi jeans)

Una nueva principiante en las ciclorrutas, una gran experiencia que contar

La prima de Kat autora del blog Andopedaleando después de escuchar sus relatos y como ella supero los miedos en su primer viaje a la U en bicicleta, se dejo contagiar y decidió arriesgarse a tomar ese primer paso.


esta es su experiencia



"Hace aproximadamente dos semanas, mi prima, que de por sí está loca y llena de grandes ideas, me dijo, con la convicción de siempre “Malina, te tengo que me estoy revolucionando!!”. Iba a usar la bicicleta como medio de transporte. Poco a poco su entusiasmo me sedujo, aunque para ser sincera me daba miedo arriesgarme a que me robaran la bicicleta y yo quedara ahí, abandonada, sola y sin nada, así que le dije “Vamos a las ciclovias todos los domingos y tal vez (sólo tal vez) un día me vaya a la universidad” así fue, los dos domingos siguientes fuimos fieles a nuestros propósitos y pedaleamos… Un día me cuenta ella que se había ido hasta la universidad!!! Que se le había salido la cadena, que la gente se le metía en el camino, que al final estaba mamada, que la mama estaba brava y además de todo que no alcanzó a llegar a clase, yo pensé que estaba realmente fuera de sí, se arriesgó y es una berraca, pero de ahí a que yo hiciera algo como eso tendría que estar ebria.

Sucedió que su entusiasmo indestructible cuando me contaba los nuevos acontecimientos me embriagó, y sí… me animé, ya había comprado un candado “por si acaso” y hoy estaba decidida. Le avisé a mi mamá… - Mamá, hoy me voy en bicicleta a la universidad. -No Amalín, eso es muy peligroso, hágame caso. - Ya sé que es peligroso, pero igual voy a ir. Supongo que me verá con indignación un tiempo, pero ya se le pasará, en fin, esperé a que se fuera y me fui. 

Toda estuvo bien, el comienzo es lo más fácil, fortalecida y entusiasmada me impulsé entre el viento de la mañana, anduve satisfecha aterrizando sólo cuando un hueco me recordaba desalentadoramente el “hágame caso” pero me volvía a elevar, pensaba en Bogotá sin humo, en Bogotá sana, En usar las vías del Transmilenio para las ciclas y sólo rodar, pero llegué al puente de la Boyacá con 80 y al igual que mis fantasías la cicloruta desapareció, no había puente peatonal, ni espacio para las ciclas, tenia sí o sí que pasar por la calzada de los carros. Un hombre en bicicleta se pasó de una, y le seguí, me fui lo más pegada que pude al borde, pero tenía mucho miedo, los carros pasaban rapidísimo y muy cerca, sentía que en cualquier momento me iban a golpear, y no fui capaz de bajarme de la cicla, por miedo a tener que usar más del espacio que los miserables conductores me permitían, creo que empecé a maldecirlos en voz alta y a mí por ignorar la sabiduría de mamá, pero cuando pase ese horrible puente todo estuvo bien otra vez, la gente se metía en el camino, y paraban de repente, pero afortunadamente no hubo accidentes. 

Antes de llegar a la universidad ya estaba agotada y había olvidado llevar agua, paré en muchas casetas para comprar, pero sólo tenían coca-cola, pude conseguir hasta el puente de mi universidad y me la terminé muy rápido ¡Qué placentero! Después de una hora de viaje. Llegué. Busqué un lugar para dejar la cicla. Estrené el candado, y me fui satisfecha, agotada y en calma, hice lo que iba a hacer, les conté mi aventura matutina a todos los que me encontré, y sí… a las 5 y media de la tarde tuve nuevamente que enfrentarme a la ciudad sobre ruedas, pero esta vez de noche.

De cierta forma, la bicicleta me supuso una responsabilidad todo el día, que nadie hubiera burlado mi candado y que no se oxidara con la llovizna, pero además sentí un peso adicional por tener que pedalear de noche, me subí a la bicicleta con resignación. Atravesé la universidad. Salí y cuando vi la estación de Transmilenio “tetiada”, como de costumbre a esas horas, y los traseros de la gente a punto de estallar por la presión de la otra gente contra el vidrio, me los imaginé todos manoseados, me acordé cuando sentía las axilas de la gente en mi cabeza, y escuchaba quejas de transporte publico, me supe afortunada, sonreí para mis adentros y avancé. Cuando llegue a la 80 comenzó a lloviznar, los que caminaban casi ni se sentían las gotas, pero podía verlas a través de mis gafas, que maravillosa sensación de frescura y libertad, estaba cansada pero no estaba acalorada. Tenía la cara helada. En la 68 se vino el aguacero, todavía estaba lejos y no había donde escampar. Me mojé. Estaba escurriendo, empapada y sin frío, pase el puente de la Boyacá sin prejuicios, estaba plenamente feliz, hasta hoy había visto llover desde la ventana de la eternidad, viendo la vida danzar como fuego ante mis ojos. Había dejado apenas que se mojara mi mano sacándola un poco y permitiéndole a las gotas besarla. Hoy estaba en medio de ella, y era la única que me tocaba, la única que me hacía sentir viva, la única que me desnuda mientras todo alrededor se desvanecía, y sólo pensé “voy a continuar hasta que ya no me parezca que estoy mojada” me escurriré un poco del transporte público, inventando nuevos momentos, nuevos recuerdos, nuevas costumbres, pedaleando…".

Todos los cambios siempre suponen una cantidad de miedo, que depende de cada uno de nosotros. No es fácil cambiar rutinas, madrugar más al principio, llegar sudado a donde uno quiere llegar. Pero viendo las cosas en perspectiva, todos esos inconvenientes son tan ínfimos al lado de la sensación de libertad, de invencibilidad, que la bici trae consigo, que seguro, vale la pena el riesgo.




domingo

Ando pedaleando

Blog creado por Kat, una bogotana que decidió romper la rutina tradicional y darle a la bici una oportunidad en su vida diaria. Creo este blog para contar sus experiencias en su bici, y como poco a poco en ella va conociendo la ciudad de otra forma, ademas de ser una forma de incentivar su uso inspirando a otras personas a seguir sus pasos.


"mi vida en bici. yo creo que es amarilla, como la felicidad."


si quieren visitar el blog de ella este es el link http://andopedaleando.blogspot.com


En cyclechicBogotá vamos a estar siguiendo su progreso. los dejo con una de sus experiencias




Dia 1: ida y vuelta a la U. en bici.



Mi primer día utilizando mi bici como medio de transporte. Lo anterior no significa que la bicicleta no sea en si misma un medio de transporte, solo que antes, solo la utilizaba en el parque de mi casa, o en la ciclovía de Bogotá, con el mero propósito de hacer ejercicio. Hoy no. Hoy me desplace desde mi casa hasta mi universidad, tratando con todo mi ser de llegar a clase de 7 (am). La verdad es que no llegué a clase de 7, llegué 10 minutos tarde, y en lugar de entrar a clase, opté por dirigirme a la Luis Ángel Arango a devolver un libro. Salí de mi casa a las 5:35 am, y mi camino se constituyó principalmente por la cicloruta. Fue duro y largo, la ida, más que todo. Era una subida, y algo sucede con mi bici, aunque es más probable que conmigo, porque no comprendo del todo bien el funcionamiento de los cambios: unas veces era fácil, aunque otras muchas era difícil. Por favor que alguien me aclare: el engranaje de menos dientes se usa para las pendientes en contra, con el piñón más grande? ¿Ésa es la lógica del asunto? El caso es que fue duro, y mi universidad queda en el centro, y en una pendiente en contra, aunque en varias ocasiones no fue tanto el esfuerzo. Lamento confesar que el último tramo del trayecto lo hice a pie y con mi bici al lado. Y qué! Me demoré una hora y media en el recorrido, y no sé si es un tiempo adecuado, pero me inclino por él no. Vivo en el barrio La Alhambra, y mi universidad queda en el centro histórico de la ciudad, es un terrible tiempo? Espero mejorar con el paso del tiempo y de la práctica, pero es un hecho que tengo que mejorar mi estado físico. También debo confesar que mi trasero todavía no se recupera de las 3 horas en bici de hoy, y de unas cuantas horas de la semana pasada. Duele mucho cuando me siento, escucho consuelos y recomendaciones! Antes de comenzar con lo de la bici en serio, leí en un par de sitios online que eventualmente uno saca "cayo". De verdad que espero que no sea lo que yo pienso que es, así que si alguien sabe a lo que tales páginas se refieren, ilústrenme!

Ahora, solo sentidos. Fue delicioso. La sensación de libertad, el calor de mi cuerpo contrastando con el frió de la mañana capitalina; y luego con el viento lluvioso de la tarde. Eso me recuerda, alguien tiene recomendaciones sobre que hacer con la vista cuando llueve? debo comprar lentes especiales, o simplemente abstenerme de pedalear en la lluvia? En fin. Todo se vuelve relativo cuando uno va en bici, y el tiempo deja de ser tiempo, y uno solo se concentra en la vía, en lo que se tiene delante. Fue mágico, porque como leí en una entrevista a algún fotógrafo de gente y bicis de Nueva York esta misma tarde, "con la bici no hay esperas, solo tienes que ponerte en camino". Y es tan completamente cierto. Llegué a mi casa media hora más tarde de lo usual cuando uso Transmilenio, y también salí de mi casa media hora antes por la mañana de lo normal, pero la sensación de ser dueño de tu tiempo es maravillosa, y no la cambio por nada. Me gusta, y no me daré por vencida, por mucho que mi patético estado físico me lo pida.

Ahora, lo malo. Por la mañana todo fue color rosa, a excepción de un pequeñisimo accidente que tuve, por tratar de no estrellar palomas (horribles animales del demonio, que no se avispan!!), y entonces se me salió la cadena de la bici, me demoré como 5 minutos tratando de volver a ponerla en el engranaje; y de la pendiente en contra, que me cansó bastante. Pero las vías estaban libres, y pude ir a una velocidad bastante aceptable y divertida. En cambio por la tarde, en donde me toco disfrutar de la pendiente a favor, no logre hacerlo a plenitud, porque muchísima gente se me atravesaba en el camino. ¡Ojo! Sólo me quejo de quienes se atravesaban en las ciclorutas, que son de uso exclusivo de los ciclistas, patinadores, y demás, que se transporten sobre ruedas, y que no sean ni motos ni carros. ¡Por dios! Casi casi atropello a un par de transeúntes, o me estrello con separadores por evitarlos, y ni hablar de la grandísima diferencia de velocidad, comparada con la de la mañana.

Todos deberíamos ser concientes de que los espacios públicos deben ser respetados. Debemos respetar los andenes, las calzadas de los carros, y también debemos respetar la cicloruta, que es una forma medianamente segura para los ciclistas de transitar por las calles, y de llegar a sus destinos. Consciencia!!! Todos vivimos en esta ciudad, y en éste mundo, y deberíamos ser capaces de dejar a un lado nuestra comodidad unas pocas veces, en beneficio de los demás.

Eso es todo por hoy, espero escribir pronto de nuevo! ::)